1981 Mis recuerdos del Colegio

TITULO Mis recuerdos del Colegio
AÑO 1981- 1987
PROTAGONISTAS Vidal Blanco Pérez
AUTOR Vidal Blanco Pérez

Recuerdo que cuando llegué se comentaba que los nuevos de aquel año éramos afortunados, pues ese año se estrenaron los pisos nuevos, y a los que llegamos ese año nos instalaron directamente en ellos. Hubo gente que estuvo en los pabellones antiguos hasta la navidad de aquel año.

Recuerdo una anécdota del día que llegué al Infanta, como si hubiese sucedido ayer:

Tras llegar al colegio, pasar por el almacén de vestuario (allí recogí, entre otras cosas, los pantalones de tergal color gris, la chaqueta azul, el jersey marrón, la trenca con buzo, las zapatillas azules cuya marca desconozco, y los comodísimos zapatos negros) me dirigí junto con ni madre y el inspector Marín a los pisos. Pues bien, de camino el inspector me preguntó: “Tu ya tiene armoa”. Me lo tuvo que repetir dos o tres veces hasta que comprendí que lo que realmente me quería preguntar era si tenía almohada.

No cambiaría ni uno solo de los días que estuve allí. Bueno…quizás los días que había examen de matemáticas con el chivo (no me gusta usar apodos, pero no recuerdo su nombre).

Cada vez que echo la vista atrás, y me acuerdo del Infanta, solo tengo buenos recuerdos: Las películas que nos ponían en el cine los domingos por la tarde, los cafés por la noche, después de cenar, en el Quinito, las partidas de futbolín, los torneos de fútbol sala en el “Jumbo”, las sesiones dobles de cine en el “Condado”, los “pedazo” de cuñas de chocolate, como dice Gaspar, que nos comprábamos al salir del Santo Ángel, camino del metro, etc.

Creo que el hecho de estar en el Infanta hizo no solo que tuviese que comenzar a “desenvolverme” en la vida, sino que formó mi personalidad en valores tan importantes como el compañerismo y la solidaridad. Y, por supuesto, me permitió conocer a un buen número de magníficos compañeros y amigos.

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2 respuestas a 1981 Mis recuerdos del Colegio

  1. juan moreno llado dijo:

    No se quien eres, pero en el 53 yo estaba alli, yo tengo 71 años, yo ingrese directamente a Infanta y sali si no recuerdo mal en el 60, yo estaba en Bachillerato Laboral, quizás nos coocemos. Un saludo.

  2. Anónimo dijo:

    No tengo el gusto de conocerte personalmente, es un “problema” de edad, pues en el año 1981, cuando tu entraste al Infanta yo hacía 19 años que había salido, pero el espíritu del colegio, que es como un duende (que se dice en un lenguaje flamenco) que nadie le ve pero que se siente, que lo sentimos cada uno de los que hemos pasado por ese bendito lugar (con pros y contras) y que no se pierde nunca, no importa la edad, porque cuando hablamos del Infanta los años desaparecen, quedan los recuerdos, el tiempo es algo que no controlamos, pero el cariño y los recuerdos nos pertenecen a cada uno de nosotros, a todos los que a lo largo de muchos, muchos muchos años hemos pasado por ahí, y los valoramos según nuestros propios sentimientos, nadie nos los puede “poner nota” ¿No es bonito compartir lo que no se toca, ni se ve, sino simplemente se siente?. Soy algo mayor, según dicen “la mala lenguas” casi 70 años, pero porque alguien ha dicho que cada año que pasa tengo uno más, yo no tengo la culpa de eso, sigo siendo aquel chaval miedoso pero ilusionado que le llevaron al Infanta, con otros “colegillas como se dice ahora” desde el colegio de Ocaña en 1953 para examinarnos de ingreso de bachiller,en el Instituto de San Isidro, pero que antes del examen “aterrizamos” en el Infanta, y nunca se me olvidará que nos pusieron para comer puré de lentejas, que maravilla, que buenas estaban (no se olvide que veníamos de Ocaña) en aquellas mesas de mármol y en aquellas perolas de aluminio, que las dejaban en la mesa y podías echarte más hasta que se acabaran, que perola “tan bonitas” parecían a nuestros ojos “porcelana real”, que “jartura” de comer, y para dormir nos llevaron cerca de donde se encuentra el reloj de la fachada principal. En fin… los años nos pueden hacer mayores pero los recuerdos nos rejuvenecen, yo pienso que vivir de los recuerdos es ir muriendo poco a poco, pero vivir sin ellos en esta muerto. Bendito Infanta que me trae recuerdos para seguir siendo joven. Pero nunca olvidemos que a pesar de todo !!! SIEMPRE SALUD ¡¡¡

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