1970-1980 – Historia de una tiza y un borrador

TITULO Historia de una tiza y un borrador                          
AÑO 1970-1980
PROTAGONISTAS Todos
AUTOR Juan Manuel Orozco Calvo

Esta carta/anecdotario, es en cumplimiento de una promesa a mi querido profesor de Matemáticas, Javier Antolín, alias “El Matraco”.

tiza2Hemos escrito casi de todo, hemos puesto frases que todos usábamos y palabras en el diccionario, que solo si eres huérfano te traerán gratos recuerdos o entenderás su significado, entre ellas, se ha mencionado en alguna ocasión a dos objetos que pasaron muchas horas con nosotros pero casi siempre inadvertidos, son la tiza y el borrador, creo que merecen una carta propia para ellos solitos.

La tiza, además de las famosas tortas impregnadas en el polvillo blanco, nos quedan los recuerdos de esas manos manchadas de todos los colores cuando tocaba esmerarse en la pizarra y darle un poco más de realismo a los dibujos, siempre terminábamos sacudiéndolas a los pantalones vaqueros.

El profesor Pérez de Tudela, cuando estaba motivado hacia unos dibujos que daba pena borrarlos, el Kalisai también era amante de los colores, más que nada para diferenciar las partes de las células o distintos tipos de estratos …….. Según se complicaba la asignatura (Física, Matracas….), se tiraba más al blanco, es decir la tiza común.

En ocasiones, la tiza sirvió como intento de entrar en la enfermería, corría el rumor (de algún cabroncete) que si comías un trozo de tiza, te entraba la fiebre y eso era una buena excusa para no presentarte a un examen, pasar un par de días durmiendo o resguardado del frio. Recuerdo que algún día lo intente, no sé si termine en la enfermería, pero el sabor pastoso y la sensación de quedarme seca la boca no se me olvidan. Era un sabor parecido a los antiácidos y protectores estomacales actuales.

También nos sirvió como arma de escaqueo, si querías ausentarte de clase (si eras delegado) escondías las tizas para que te enviasen a por ellas a dirección, a veces, te salía mal y solo ibas a la clase de al lado o enviaban a otro como voluntario forzoso.

Lo de arma arrojadiza, ya está contado, el problema solía ser la mala puntería de los profesores y aquí sí que caían inocentes y fue donde se empezó a llamar estas situaciones como “daños colaterales”, coño y menos mal que existían, era la única manera que los empollones también llevasen algo.

Nos la llevábamos al recreo para pintar en el suelo cualquier ralla que delimitase un juego o un campo.

La usábamos para bromas, pintabas levemente la silla de alguien y al sentarse le quedaba el culo blanco, solamente era efectiva para los muy despistados. Aunque ellos no lo recuerdan Rodero se lo hizo a Salas en una ocasión y valió para pasar un rato agradable ya que el inspector que estaba en clase en un análisis Freudiano de la situación dijo que “eso es motivado por la atracción sexual que siente Rodero por Salas”, menudo cachondeo que se montó y menudo rebote de ambos.

Y no olvidaremos nunca el rechinar irritante que producía al romperse y rozar la pizarra con la uña…….se te ponían los pelos de punta. Había algunos que como en las películas de terror ponían la mano en forma de garra abierta y la rozaban de arriba abajo contra la pizarra causando esa sensación tan extraña y escalofriante.

La tiza también era el arma preferida para callar corrillos, llamar la atención o preseleccionar a alguien para alguna tarea, tal como borrar la pizarra, borrar la pizarra, esta es la causa de este escrito a Javier.

El borrador, aquí había de todo, desde el profesor autónomo, que borraba sus pizarras e incluso la del profesor anterior y si le daba tiempo al marchar la dejaba en blanco hasta “el Matraco”, que con la disculpa de un problema en el brazo (que si lo tiene) decía que no podía borrar y se lo encasquetaba al primer huérfano que pillaba despistado o dando la lengua, yo solía ser un buen candidato y muy reincidente. Lo que no me termina de cuadrar, es si tenía ese problema para borrar ¿Cómo carajo juega tan bien al billar?….es broma querido Javier. Borrar una pizarra del matraco era un suplicio, ya de por si las pizarras del Infanta eran el doble o triple de las de mi primer colegio y si a esto le sumamos que Javier perdía el conocimiento desarrollando formulas hasta por las esquinas o huecos que estuviesen libres, lo dicho, borrarlas daba dolor de brazo.

Hay otros dignos de mención, como no podía ser de otra manera, el Señor Ayer (alias Perchas) también tenía lo suyo, con frecuencia se emocionaba también rellenado la pizarra y cuando necesitaba más espacio borraba una parte, poco después al reaccionar una formula o la resolución del problema con algo realizado con anterioridad, se quedaba mirando fijamente a la pizarra, frotaba la frente con los dedos, se daba la vuelta cara a los alumnos y decía con voz de pito “creo que he borrado lo que estoy buscando

 ¡Ah! Se me olvidaba, en la reunión de noviembre de 2014, al día siguiente de la comida, fuimos a dar una vuelta por el colegio y aunque para mi pasaba desapercibido por estar mirando tantas cosas a la vez, Pedro A. Merino en seguida me hizo mirar hacia las ventanas, en ellas, en un lateral se veían los ladrillos manchados de blanco, era donde se sacudían los borradores para quitarles las sobrecargas de la tiza……por un instante, me vi haciendo ese trabajo que normalmente encargaban a los más revoltosos ya que la polvareda que se formaba o te manchaba la ropa o te entraba de lleno en los pulmones o ambas si tenías mala suerte y viento en contra.

La promesa de escribir estas letras, viene de una visita que hicimos Merino, Serrano y yo con nuestras respectivas Señoras a Javier y Concha en León un fin de semana de hace 3 o 4 años. Cuando nos mostraba en que se entretenía ahora de jubilado, nos llevó a un club donde jugaba al billar, allí para limpiar la mesa vi el objeto que veis en la foto……. Coño Javier, con eso podíamos haber limpiado la pizarra en un plis-plas.

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10 respuestas a 1970-1980 – Historia de una tiza y un borrador

  1. Anónimo dijo:

    Creo que no, vino en el verano de 1975 o del 76 porque había visto un anuncio de se solicitaba profesor de matemáticas, después de terminada su carrera; después del Infanta, aprobó una plaza de catedrático en León.

    • Supongo que el titulo lleva a equivoco (1970/1980), con esas fechas no queremos indicar su estancia en el colegio si no encuadrarlo en una década donde sucedió el acontecimiento que se relata o en la que permaneció en el Infanta el colegial que la escribe.
      Por favor, procurar poner vuestro nombre o apellido a la hora de comentar algo ya que nos da mucha alegría ver quienes leen estas páginas.
      Un abrazo

  2. Miguel Angel dijo:

    El profesor Tudela, me dio clase de dibujo durante los cuatro cursos que hice de bachiller en el Infanta. Tengo un gran recuerdo de el, aunque el dibujo no era mi fuerte.
    Hablo de los años cincuenta, D.Manuel Carrascosa era bibliotecario y el director del colegio era D.Tomas Alvira.
    Cuantos recuerdos ?

  3. José M.ª Pérez de Tudela Vázquez dijo:

    Estimado Sr. Orozco:
    He leído con emoción sus recuerdos del “Infanta”, y especialmente su comentario sobre los dibujos en la pizarra del profesor Pérez de Tudela, recientemente fallecido a los 92 años (septiembre de 2014). Soy su hijo.
    Yo no estudié en el “Infanta” pero forma parte de mi vida porque mi padre siempre me habló con cariño y añoranza de sus años en el Colegio, de sus queridos alumnos, del Director, D. Manuel Carrascosa, de muchísimos profesores-compañeros del centro, y muy especialmente, de ese gran Guardia Civil y verdadero forjador del “Infanta María Teresa” que fue el General Constantino, tan respetado y querido por todos.

    Con afecto,
    J.M.ª Pérez de Tudela Vázquez

    • Jose Maria, por favor, permíteme tutearte, no sabes la alegría que me da saber que un hijo de nuestro querido profesor nos sigue. Te acompaño en el sentimiento por el fallecimiento de tu padre pero a la vez me alegra saber que ha tenido una larga vida y espero que placentera.
      Me gustaría que leyeses en el apartado “OCIO” en las anécdotas de 1970-1989, la titulada “La venganza de Maclenon” https://historiasdelinfanta.wordpress.com/ocio-y-paseos/anecdotas-1970-1989/1979-la-venganza-de-mclenon/
      Allí veras que yo personalmente se la lie un poco, le falle, sé que ya no tiene remedio y el quizás nunca supo de mi petición de perdón, pero allí donde este ahora sabrá que aquello sirvió para que un crio en su día arrogante hoy no tenga ningún problema en darse cuenta de sus errores, reconocerlos, corregirlos y pedir disculpas las veces que sea necesario.
      También hago mención de el en un resumen de cartas que envié a mi madre y en la descripción del algún profesor comentaba…. ….¡ah! tengo un maestro yeyé con mucho pelo cardado y mi maestro de dibujo es el hermano de Pérez de Tudela, el loco alpinista…
      Bueno lo dicho, me alegra que nos leas y te agradecería nos enviases alguna foto de el de aquella época para poner en nuestras fotos históricas, tu padre fue una parte del Infanta y de todos nosotros
      Gracias y un abrazo

      • José M.ª Pérez de Tudela Vázquez dijo:

        Hola, Juan Manuel. Buenísimo lo de las pistolas; creo que sé cuáles eran; probablemente yo también jugué con ellas…
        Le gustaba mucho todo lo relacionado con el “Oeste”, el “Western” y el mundo de los vaqueros. Todavía quedan cosas y recuerdos por casa. A mi también “me molan”.
        Veré si puedo localizar alguna foto de aquellos “gloriosos” años del “Infanta”. Recordaba a muchísimos alumnos, sobre todo a los más “guerreros” como tú, que son siempre los más divertidos y los que más huella dejan. Estoy seguro de que, si te hubiera vuelto a ver de adulto, te recordaría con cariño y te hubiera dado un abrazo… Era un buen tipo (un buen tío, diríamos hoy).
        Así que, en nombre de mi padre, y agradeciéndote muchísimo tus palabras y tu recuerdo, el abrazo te lo doy yo. Y, por supuesto, te seguiré leyendo en este magnífico blog del querido “Infanta María Teresa”.

        Dios te guarde a ti y a los tuyos muchos años, Juan Manuel.
        “El Honor es mi divisa”

        • Chico que quieres que te diga, tus palabras me han resultado muy emotivas, me acabas de quitar una carga que llevaba escondida desde hace muchos años.
          Espero con ansia una foto de quien me enseño lo que era la perspectiva caballero, no se me olvidara nunca.
          Un abrazo, amigo.

  4. Anónimo dijo:

    Estimado

  5. Anónimo dijo:

    Tengo una pregunta: ¿Javier Antolín fue profesor en un instituto de Almadén (C.Real)? Es que yo tuve un profesor de matemáticas llamado así y tengo muy buenos recuerdos de él. Para mí fue un profesor extraordinario que cambió mi vida y mi forma de ver las matemáticas.

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