1975-1976 Fuenteovejuna

TITULO Fuenteovejuna
AÑO 1975-1976
PROTAGONISTAS Juan Manuel Orozco y 100 más
AUTOR Juan Manuel Orozco

Entre las muchas historias que siempre recuerdo del Infanta, esta es la que he contado más veces y quizás de tanto hacerlo distorsione un poco la realidad, por lo que agradecería que si alguien que la lee, tiene recuerdos más frescos, corrija o amplié los míos.

Una cosa que te van enseñando los años, es la unidad dentro de lo que en apariencia parece una separación, me explico, si vas por la calle y ves una pareja discutiendo o llegando a las manos, e intentas calmar los ánimos, casi siempre, ambos se pondrán en tu contra, es paradójico, pero es así.  En el Infanta siempre ha habido rivalidades y un poco de “racismo”, los de talleres, los de bachiller, los básico, los primarios, los del 4º piso, en fin, cualquier división era buena para buscar un grupo al que adherirte o con el que rivalizar. En la mayoría de los casos, las rivalidades eran incentivadoras (partidos de futbol, baloncesto, etc.) o mero entretenimiento (la juventud baila), pero pocas veces iban más allá de una mera competición.  Ahora bien, cuando alguien tocaba a un huérfano, tocaba a todo el Infanta.

Creo recordar que era una tarde de sábado o domingo, como era habitual algunos huérfanos habían ido hasta el Parque Berlin a probar suerte con alguna chica del barrio o simplemente a pasear.  En la zona del parque, más alejada del Infanta, había unas canchas, bancos y allí se solían juntar chicos y chicas del barrio.  El caso es que algo sucedió con algunos huérfanos (no recuerdo si de talleres o bachiller) y llegaron al Infanta gritando que les habían pegado o querido pegar. En menos de 10 minutos, había por lo menos 100/150 huérfanos, esperando que alguien liderase una batida en búsqueda de los agresores.

Partimos hacia el parque y según caminábamos excitados como el perro que busca una presa, ideamos la estrategia, un grupo iría por la parte inferior, otro por la superior y otro por la parte central, con la idea de acorralarlos.  Éramos conscientes de que cada camino tardaría diferente y se intentó aminorar la marcha en los tramos más cortos.  El primer grupo en aparecer fuimos el central, aunque estábamos esperando a ver los otros dos, en seguida la gente del parque nos vio y quedaron parados, se hizo un silencio total, como sabedores de que algo sucedería no nos quitaban ojo, apareció la gente por la parte superior y entonces algunos ya no dudaron mas, un grupo de chavales (los agresores) salieron corriendo como si les fuera la vida en ello, la idea era escapar por la parte de abajo, pero en ese momento aparecían más huérfanos por allí y nos quedó más solución que marchar de frente.  Una lástima, por allí no teníamos a nadie, bueno quizás mejor así, no se que habría pasado si los pillamos.  Lo que si se, es que nunca vi a nadie correr y saltar como a aquel grupo, estoy también seguro, que no volvieron por allí en una temporada y que aquello perduro en la memoria de los presentes y que yo recuerde, desde aquella no existieron mas problemas con la gente del parque.

paruqeberlin

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