1974 FUGA DE ALCATRAZ

TITULO FUGA DE ALCATRAZ                          
AÑO 02/10/1974
PROTAGONISTAS UN SEVILLANO
AUTOR Juan Manuel Orozco

En una conversación reciente con mi ya anciana madre (86 años) y en las que los temas a tratar suelen ser los mismos una y otra vez centrándonos en los achaques propios de la edad, los recuerdos de mi padre para que no se me olvide nunca lo que apenas consigo recordar por propia experiencia y por supuesto y como no podía ser de otra manera, sobre mi aventura en Madrid.

En esta ocasión empezó con una historia del Infanta, lanzada dijo “lo recuerdo como si fuese ayer mismo”, en seguida pude comprobar que la memoria “cercana” también le comienza a fallar, aunque así y todo se veía que tenía bastante reciente el recuerdo, ya me gustaría llegar a su edad con esa frescura. El recuerdo se trataba de uno de sus peores días en su ya larga vida, el día de mi ingreso en el Colegio.

He rellenado algunos huecos de su relato con mis vagos recuerdos y con documentos históricos de primer orden, las notas que he encontrado en mis cartas de aquella época y que adjunto entre medias del escrito, disculpad mis faltas de ortografía de aquellos años, aun hoy cometo algunas muy graves, he sido siempre de ciencias.

Algunas de las cosas aquí mencionadas ya están o forman parte de otros relatos, lamento ser repetitivo, pero en el Infanta todo se interrelacionaba de una manera u otra.

Creo recordar que habíamos salido de Oviedo el domingo 1 de octubre de 1972, como no podía ser de otra manera, en el expreso Costa Verde, salida de Oviedo a las 11:25 aproximadamente para llegar a Madrid sobre las 7 u 8 de la mañana, toda una aventura para una madre y un hijo de provincias que, aunque habíamos realizado un par de viajes largos antes (Jaén y Málaga) no estábamos muy acostumbrados a esas “modernidades” y a trayectos de tan largo recorrido.

Algún huérfano iba también en el tren, Pascual, hermanos Diaz, los Hidalgo… pero yo no les prestaba atención, me acurrucaba bajo el brazo de mi madre, necesitaba protección, sabía que me dirigía a un lugar que no terminaba de convencerme del todo, aunque hacia un esfuerzo terrible por ocultarlo y no sobrecargar más de culpa a mi apesadumbrada madre. De todas formas y de momento aún estaba a mi lado y eso parecía mitigar mi angustia.

Salimos de la estación del norte y tomamos un taxi, como no, nos tocó un 1500 negro típico de la época, durante el interminable trayecto, que supongo vino acompañado con recorrido turístico incluido, no paro de llover, pero lluvia torrencial y que en parte me consolaba “no iba a echar mucho de menos la lluviosa Asturias”.

Llegamos al Infanta, por allí cada uno andaba a lo suyo, veías madres con sus hijos al lado, pegados muy pegados como queriendo fusionarse para así evitar una cercana separación dolorosa…..mi madre siempre se acuerda de este momento cual polluelo se cobija bajo el ala de la gallina, después y apareciendo de la nada y volviendo a desaparecer después de unas miradas curiosas, se veía a los que ya rebosaban veteranía, sus ropas, sus gestos, su forma de desenvolverse y hablar era un claro indicador de ser “perro viejo”, les sobraba confianza en todos sus gestos.

Aquella puerta, desde entonces y en adelante “puerta principal” tan prohibida y deseada como en ocasiones temida y ahora, al cabo los años, siempre añorada, se iba quedando sin madres, la mayoría tenía que volver a la estación de tren o a la de autobuses y después de una dramática despedida, ellas se iban con los ojos vidriosos y sin apenas ánimos de volver la vista atrás por temor a derrumbarse, los críos en su mayoría, llorando desconsolados y dando vueltas sin saber que hacer y preguntándose una y mil veces el motivo de esta separación. En sus caras se reflejaba la angustia de saber que hasta dentro de 80 días no volverían a ver a su madre.

Y eso, los más afortunados, otros habían llegado con un Guardia vecino o con algún desconocido….en el Infanta, siempre había alguien que estaba peor que tú.

Mi madre sabía lo que había, era perfectamente conocedora de lo que era un primer día ya que la madre de Pedro Manuel Pascual, (huérfano 3 o 4 años mayor que yo) era íntima amiga suya y le había contado mil cosas del colegio antes incluso de que estuviese previsto mí ingreso. Ahorrando como pudo, consiguió dinero para quedarse en Madrid un par de días, llevaba anotado el nombre de una pensión que alguien le había dado como recomendación, era el “Trivago” de la época.

Como mi madre no tenía prisa, se quedó un poco más que el resto y eso me daba cierto aire de seguridad. Desde hacía un rato estábamos observando a un chaval más o menos de mi edad y que no paraba de moverse de un lado para otro desde que marcho su madre.  Poco a poco se nos iba a acercando, como queriendo entablar conversación y murmurando frases del estilo “claro que me escapo” “yo aquí no me quedo”, mi madre intentando devolverle un poco de sentido común y animarlo un poco le decía “pero a dónde vas a ir hombre de Dios” “si aquí vas a estar muy bien” “si aquí vas a hacer muchos amigos” ………. Consejos baldíos, cuando en la vida tienes algo claro, no hay quien te lo quité de la cabeza. El respondía ya junto a nosotros y a la vez que hacía aspavientos “a un hotel que vi cuando venía cerca de la casa de campo” …… 

Allí permaneció sin separarse hasta que mi madre marcho, se iba preocupada por las ideas fijas y revolucionarias que tenía aquel sevillano, fijas y revolucionarias y……¿serian contagiosas?

Supongo que como novato que era pasaría los siguientes días junto a mí, no lo recuerdo muy bien, lo que si se es que el día siguiente (03/10/72) vino mi madre al colegio, no sé si aún no habíamos empezado las clases al 100% o me dieron permiso, el caso es que ella se presentó allí temerosa por saber cómo me encontraría. Le dijo al señor Puertas que venía a verme y en una búsqueda de apaciguar su angustia, le conto sus temores, el señor Puertas que era todo un veterano en el comportamiento del huérfano novato, la llevo a una ventana que daba al patio central y le pidió que me buscara, no tardo en encontrarme, estaba jugando al futbol con otro montón de chavales…era como si me viera jugar con mis amigos de siempre en mi querido barrio del Oviedo de mi alma, por fin un poco de sosiego y esperanza en la cabeza de esa angustiada madre, por fin un respiro, fue la primera vez que supo con certeza que yo podría soportarlo. 

El señor Puertas, sonriendo y conocedor del efecto causado, fue caminando hacia la centralita para que anunciasen mi visita, iba con ese vaivén característico suyo que tenía moviendo su cuerpo de izquierda a derecha a la vez que caminaba……

No sé si fue ese mismo día o al día siguiente y ultimo de la estancia de mi madre en Madrid cuando salimos por el barrio, quería invitarme a comer, pero yo ya había comido y me limite a acompañarla, dimos vueltas por el barrio y en un local cercano había anunciado el plato del día a un módico precio, no recordamos cual era, pero bien podían ser 25 o 50 ptas., el caso es que entramos, mi madre nada más ver a los camareros de pajarita y con la servilleta blanca en el antebrazo se temía lo peor y así fue. “No hay plato del día, se ha acabado” le contesto el solicito y educado camarero, mi madre no se atrevió a marchar y termino pidiendo una sopa y un filete de la carta por el que pago 100 ptas. No creo que mi madre hubiese pagado una comida tan cara nunca.

Una vez comentado en la pensión y al ser el propietario Policía Nacional (supongo que de ahí el contacto), le comento que había sido una estafa que no tenían derecho, que si fuera el……..que si patatín que si patatán, en fin, a los mayores también les metían novatadas y la capital se cobraba las víctimas de las provincias.

El día 4, ya debió marchar mi madre y para mi empezó el calvario, pues esos dos días habían conseguido que aun estando ella allí yo fuese haciendo amigos y el ser aceptado por la “manada” antes de quedar solo ayudaba y mucho.

Bueno, pero realmente el tema es otro, es el sevillano………insisto, no sé cómo debió pasar sus primeros días pero me lo imagino cavilando a todas horas sin jugar con los demás y con un único objetivo en mente y tanto es así que el día 5, a las 02:00 de la madrugada, se dio a la fuga como deja constancia mi carta del día siguiente………creo que en ella queda constancia también que algunos conocedores de sus ideas, informamos de sus intenciones.

Viernes 06/10/1972

………. Mama el andaluz se escapó ayer a las 2 de la mañana, ya lo andan buscando y creo que lo encontraran pues unos amigos y yo le dijimos que se dirigía para la casa de campo……….

Creo recordar que lo pillaron ese mismo día y para evitar una nueva fuga consiguió que le metiesen mediopensionista para ver si se iba aclimatando…….. pero quien tiene sangre de escapista…………

Lunes 09/10/1972

…….al andaluz lo encontraron y lo metieron medio pensionista, lo cogieron en una escuela cerca de la casa de campo….

Pero la aventura también duro poco y recuerdo que algo volvió a liar y terminaron por llevárselo de nuevo para Sevilla.

Jueves 26/10/1972

….…el sevillano, está ahora en Sevilla desde hace unos 15 días pues se quería escapar otra vez….

Sin ningún ánimo de ofender o calificar de alguna manera al sevillano, mi madre siempre me dijo que parecía “estar mal” vamos lo que comúnmente se dice “faltar una garcillada, hervor, verano…etc”. Pero siempre e inmediatamente después dice “pero míralo, el se fue para su casa y tu quedaste allí” cosa que le hacer dudar de cuál de los dos era el inteligente….

Realmente la historia del Infanta depende de quien la cuente, existen tantas historias como colegiales pasaron por allí y el tiempo también hace su pequeño aporte esculpiéndolas de diferente manera en la mente de cada uno.

Solamente con que todos hiciésemos un ejercicio de memoria y pusiéramos unas letras sobre nuestro primer día, tendríamos un libro de muchas páginas llenas de emociones, de muchas emociones.

 Un fuerte abrazo, hermanos.

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