Carta Desesperada

CARTA DESESPERADA
enero – 1973

Juan Manuel Orozco Calvo

Nos queda en la memoria el falso recuerdo de que los días de ingreso en el Infanta podrían ser de los peores, efectivamente eran malos, pero repasando las cartas de mi primer año, veo que aunque en las primeras cartas, echo de menos a mi familia, amigos, mi casa y la comida, pero me pasan tal cantidad de cosas y experiencias nuevas que minimizan el impacto de la falta de lo anterior, pero el regreso de vacaciones de Navidad, de las primeras vacaciones fue mortal para mí, ya sabía lo que había en el Infanta, dejaba atrás quizás las Navidades más especiales para mí y con más regalos, viajaba al colegio con la incertidumbre de si mi madre podría conseguir dinero para pagar el billete de las vacaciones de Semana Santa o tendría que esperar al verano……sin duda, mis perores días en el Infanta se reflejan en esta carta.

No quiero ni pensar, como quedaría mi madre después de leerla…, al preguntárselo no hace mucho, su respuesta fue “pase dos años llorando” Mama, lo siento, perdóname.

La copio casi en su totalidad y al final adjunto el original de la primera. Creo que esta carta es una de las causas por las que aun hoy, cuando a mi madre le digo que el enviarme al Infanta fue lo mejor que pudo hacer, ella sigue moviendo la cabeza en sentido negativo y con un terrible sentido de culpabilidad.

10/01/1973…yo aquí con muchas ganas de veros, aunque solo haya pasado un día o dos, os escribo desde el estudio y el día 9, pero como la echare mañana…

Mami y Tere, a veces me dan ganas de escaparme o de romper a llorar como ahora mismo, mami cuando vengas no me avises y llámame los domingos por teléfono, los de esa señora vieja, se van para Semana Santa y por favor, yo quiero ir también.

Escríbeme mucho y dime lo que pasa por ahí, cuéntame muchas cosas y eso sí, llámame por teléfono, ya te diré yo cuando me tienes que mandar sobres y sellos……….mami, solo faltan 35 o 40 días para verte por aquí, pero ven, ¡ah! Que no me acordaba, ¿Cómo va esa gripe?, esta semana la tienes toda para escribirme a mí. Mama, si un día de estos me ves por casa, es porque me escape, pero espero que no me haga falta, pues cuarenta días o menos creo que pasan rápido. Mama, no te lo tomes a mal, pero a veces pienso que si me tirara del tal sitio y me llevaran contigo para poder verte. Mama no puedo seguir porque me lloran los ojos y se me nublan, mama (borrón) hace mucho frio, la piscina pasa el día helada, pero el cielo esta azul, perdona por lo de arriba (borrón) pero es una lagrima que me callo sin darme cuenta, mami para mi pienso que qué pasaría si no fuera más a este colegio. Tengo muchas ganas de veros, bueno, ven pronto y escribirme las dos y llamarme las dos pues me parece que lo voy a pasar muy mal.

Bueno, me despido de vosotras dos con muchos besos y abrazos de vuestro hijo y hermano…

 12/01/73

Después de los primeros días, el contacto con los compañeros, el compartir sentimientos y experiencias de las vacaciones y ver que todos andábamos más o menos igual,” la familia del Infanta” hizo su trabajo, me cobije en el grupo y rápidamente suavizo la carta del primer día…

¿Qué tal os encontráis? Yo mejor que lo que os dije en esa desesperada carta que recibiríais el jueves, ósea hoy….

…Tere ¿Cómo te encuentras? Y no creas que me ligue a aquella chavala (una chica que se sentó a mi lado en el tren), pues tenía la falda larga y no me iba…..

….os digo que antes de ayer me dieron ganas de romper la carta, pero eso era lo que sentía más o menos….

….hago un esfuerzo para escribir un día sí y otro no, ya veis o supondréis que tengo que contestar a todos los que me escriben y son muchos…..

…hoy abrí una de leche condensada y me la estoy bebiendo en clase, bueno solo un poco……

No sé a ciencia cierta el motivo de no publicarlas hasta hoy, quizás es la parte más triste que recuerdo del Infanta y no quería abrirla, pero en el fondo, el Infanta es la suma de lo negativo + lo positivo que allí nos sucedió y este 29 de noviembre de 2014, he comprobado personalmente que el resultado es ampliamente satisfactorio, solo he visto caras alegres, risas, emociones, abrazos, muchos abrazos. El Infanta continúa uniéndonos como cuando al grito de “han pegado a un huérfano en el parque Berlín” salíamos todos a una a por ellos. Gracias por todo compañeros, gracias hermanos por seguir manteniendo unida esta gran FAMILIA.

(Copia de la carta original del 10/01/1973)

carta enero 1973

carta enero 1973

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18 respuestas a Carta Desesperada

  1. Tomás Suárez dijo:

    La cierto es que no se como empezar, debo confesar que hasta hoy 29-1-2015, no había tenido ocasión de leer, ni la carta de Juan Manuel, ni los siguientes comentarios, pero la incertidumbre del comienzo es debido a mi emoción al respecto, pues que casualidad, acabo de llegar a casa después de pasar una agradable tarde con otros quince compañeros del Infanta, alguno de ellos estuvieron en Zafra, otros estuvimos en Ocaña y el resto, permitirme la expresión, afortunadamente sólo en el “Hotel” Infanta. Y que ya venía emocionado y bastante “blando”, porque los encuentros, aunque sean reducidos en número, siempre compartimos lo mismo, cariño, sentimientos, recuerdos, vivencias, en fin abrimos el baúl de los recuerdos y sobre todo el de nuestros corazones, pues bien, sólo me faltaba leer cuánto precede, no tenéis ningún derecho de hacerme llorar, soy mayor, tengo 73 años y no está bien, pero que lágrimas más gratificantes, os juro que mis lágrimas son tan ciertas, como mis sentimientos y estas letras que vosotros comparto, hacía mucho que no me ocurría esto, el problema es que me pasa como a los niños ¿Cuándo se me pasará el berrinche? No importa, sólo puedo deciros que gracias por haberme hecho llorar. Benditas lágrimas y benditos vosotros, si en estos sentimientos compartidos no está la verdad ¿Donde esta?

    • Tomas, por la parte que nos toca a los creadores de esta página, gracias por tus palabras yo soy un poco más joven que tú y también me pongo blandengue cuando entro por aquí y releo alguna historia o comentario, es lo que nos hace permanecer unidos después de tantos años. Da igual que seas viejo, joven, alto, bajo, gordo, flaco, guapo, feo o como seas, mientras en tu ADN figure el cromosoma huérfano y si dispones del marcador “de la Guardia Civil” date por afortunado, perteneces a la familia más grande de España.
      Un abrazo y de nuevo gracias por tus palabras.

  2. Jesús González Martín dijo:

    Entrañable, muy entrañable, teniendo en cuenta el mundo del niño y la visión que hace de las cosas desde una cierta soledad.
    La primera impresión me la llevé cuando un huérfano del Infanta me comunico que no pasaría las navidades con su madre, me deshizo el corazón de niño. Mi amigo Miguel, no vería a su madre en Nochebuena, eso me arrastro a que pidiera a mi familia un lugar para mi amigo. Yo tenía una familia numerosa que vivíamos ajustadamente en espacio y medios.
    Mi familia desde el primer momento acogió a mi amigo con afecto y cariño. Yo siempre le he considerado como un hermano de mi edad.
    Ahora desde la perspectiva del tiempo y habiendo acumulado la experiencia de la vida, me doy cuenta de la grandeza y servidumbre del Colegio Infanta María Teresa, de todas las vivencias de los internos y sus carencias. De la falta de profesionalidad de muchos docentes, fundamentalmente de inspectores. Aquello debía ser un colegio no un cuartel, las personas eran niños no soldados.
    Desde luego las vivencias del Infanta me produjeron una profunda huella en mi diminuta persona hasta el punto que me encauzó un estilo de vida posterior.
    Debo aclarar que el momento de alargada posguerra y la mentalidad social de esa España propiciaron ese tipo de vivencia. Muchas veces sueño que me pasan lista machaconamente: Alonso Hierro, Barroso Lanza, Casas Antúnez, Espinosa Rubio, Fernández González, Gago Miguel………después vendrían los externos.y seguiría toda la lista hasta cuarenta y dos. Ya no estáis entre nosotros, Carrascosa (Carrigan), Antonio Ramos, Mariano Abanades del Arpa, Alvares, el Chiva, el Fisiquillo …y tantos otros ..Que Dios os tenga en su Gloria.

    • Miguel Angel . dijo:

      Jesús. Eres la otra parte del comentario que yo hice y que está publicado también por aquí.
      Siempre me he alegrado y he tenido por orgullo haber pertenecido de alguna manera a tu familia y ahora, desde la distancia de los años, muchas veces he pensado en que un hijo mío pudiera haber atravesado mis mismas circunstancias de orfandad y siempre se me venía a la imaginación que tendría un amigo externo de buen corazón y que se lo llevaba a su casa en Navidad, y que era recibido con el cariño con que tus padres, tus hermanas y la abuela me acogieron a mi y que a partir de entonces, pasaba todos los domingos (que no estaba castigado) y vacaciones de Navidad y Semana Santa hasta que salí del colegio y ya para entonces nuestras familias ya eran una sola.
      No olvido que además de a mi, también acogisteis a mi hermano pequeño y en Navidades a mi hermana interna en Getafe.
      Yo era uno mas de tu familia Jesús y lo sentía así.
      No te lo había contado pero cuando tus padres hicieron las bodas de oro y tu me llamaste a Icod de los Vinos donde estaba destinado para decirme que me los mandabas a mi casa, cuando tu madre me vió con el uniforme y los galones de sargento, se me abrazó llorando emocionada. No sigo porque el que se emociona soy yo.

      Un brazo hermano desde el corazón.

  3. Rafael Torrijos Hernández dijo:

    No recuerdo exactamente que tipo de carta escribí a mi madre, en Enero del 1959, después de regresar al Infanta habiendo pasado las primeras Navidades en casa, pero a buen seguro que tuvo que ser parecida a la de Juan Manuel. Tengo que pensar que así fue por el efecto que tuvo, ya que en la Semana Santa, mi madre acompañada de una prima mía que tendría 20 años, vinieron a pasarla a Madrid. Durante esos días ocupamos una habitación en una Pensión de la Calle Magdalena entre Antón Martín y Tirso de Molina. Queda explicito, por tanto, que la pase fuera del Colegio.
    Durante aquellos días que tuve la compañía de mi madre, visité todo lo visitable de Madrid y alrededores. Evocándolos, puedo decir que fueron maravillosos para mi, me dejaron un recuerdo imborrable, y un gran agradecimiento en mi corazón, al reconocer el esfuerzo que aquella mujer hizo para calmar la desazón que tenía su hijo al estar alejado de su casa.
    Ni que decir tiene lo que generó en mi de nuevo el regreso al Infanta, con la vuelta de mi madre a casa. ¿qué podría decir mi siguiente carta?, tampoco lo recuerdo, pero seguro que fue como la anterior.
    Con el tiempo todo fue cambiando hasta el punto que llegue a querer que finalizasen las vacaciones de verano para regresar al Infanta, estar con mis hermanos, compañeros y aventuras que allí vivía, que eran más intensas que las de allá. Se notaba que poco a poco dejaba de ser niño pasando a ser adolescente, creciendo física y emocionalmente.
    Hermanos esto me conforta y me permite comprobar que ante vivencias parecidas, los hombres de bien, a lo largo de nuestra vida, emocionalmente vamos sintiendo también de forma similar.

  4. Anónimo dijo:

    En mi caso no tuve nunca problemas al regreso de las vacaciones de Navidad, sencillamente no tuve la oportunidad de disfrutarlas ningún año, me tenia que conformar con soportar de la mejor manera posible, el frío que por aquellas fechas se hacía presente en Madrid
    Tampoco tuve la suerte de poder escribir aquel tipo de cartas que se podían emborronar con alguna lagrima, para mí, el tiempo transcurría con “normalidad” no era consciente del calor que me faltaba y no podía echar en falta aquello que no había conocido.
    Ahora de mayor, conservo muchos recuerdos de mi paso por el Infanta y al rememorarlos, a pesar de todo, ganan por mayoría los positivos.
    M.Gautier

  5. Anónimo dijo:

    Esa carta creo que es la que todos hubiésemos querido escribir con mas o menos borrones. Digo hubiésemos porque en Zafra solo podíamos escribir una carta por mes y esa carta llena de amargura y amor nunca hubiese llegado a su destino…? La censura. Todas las cartas eran leídas por “El Macho” y a sabiendas de los tortazos que esa carta te podía ocasionar, comenzábamos asi: Querida mama. Espero que estés bien, yo bien gracias a Dios.
    El colegio es muy bonito y me he echo muchos amigos. Ayer no pudimos ir a la pradera a jugar porque estaba lloviendo. Cuando llueve mucho, los sábados y domingos vamos a pasear a la plaza mayor. etc.etc Te quiero mucho. Tu hijo que nunca te olvida Angel Urruchi (lo bueno que tiene esta manera de escribir es que no hace borrones.

  6. Hola familia, creo que esa carta sabemos que es de Orozco por su firma pero se puede poner cualquier nombre ya que es el primer sentimiento que la mayoría sentimos, gracias por tener el valor de ponerla y así reconocer lo que sentimos un abrazo

  7. Jesús Carranza dijo:

    Pensé que era el único al que le pasan estas cosas mientras escribía a su familia. Por aquel entonces me consideré “blando” de ánimo -aunque aún hoy sigo siendo de lágrima fácil-.
    Gracias por compartir y expresar tan bien aquello que sentíamos.
    Me gustó lo del “útero del Infanta” y lo de la “marca”. Ya lo creo que en buena parte “nos parió el Infanta” (por eso nos sentimos tan hermanados) y que su impronta se grabó en nuestros genes (aquí seguimos “dando caña”).
    Abrazos

  8. Anónimo dijo:

    Testimonio compartido y solo comprendido por quienes vivimos la experiencia de lágrimas nocturnas de insomnio bajo las sábanas al regreso de vacaciones navideñas, acentuada y endurecida aún más cuando similares cartas iban remitidas a los abuelos, tutores de la orfandad.

  9. Jose Afán dijo:

    Esos sentimientos son… esencia del Infanta. Son parte de nosotros, de nuestra historia de tristezas y alegrías; mucho de ambas cosas. La época del ingreso y los comienzos fue más de sufrida y parte de la meseta y el final, más gozosa. Los que hablamos bien del colegio y seguimos disfrutando de los buenos recuerdos y de los compañeros -la mayoría- somos los que salimos airosos de aquella prueba, pero no todos los chicos la pudieron superar, por desgracia también quedaron algunos con secuelas. Yo creo que todos llevamos la marca, aunque afortunadamente, más para bien que para mal.

  10. ana dijo:

    Ayyy, me ha hecho recordar momentos tristes de la vuelta de vacaciones, aunque dos años me quedè en el Junca, pero gracias a eso vi Mari Popins de estreno, un circo, belenes preciosos y un Madrid adornado muy bonito, nada de esto me podía ofrecer mi madre, la pobrecita, lo que sufriría sin nosotrosss

  11. Reflejo de sinceridad e inconformismo. Valores importantísimos que si sabes adiestrarlos te forjarán como una persona de bien. Yo también pase por esos difíciles momentos y por eso ahora disfruto tanto teniendo tan poco. Un abrazo fraternal de este amigo.

  12. Luis Apesteguia dijo:

    Muy emotiva la carta, fiel reflejo de lo que muchos compañeros pasaron en el inicio de su estancia en el Infanta, yo sin embargo no tuve esos inicios, es más, yo deseaba ingresar en el Colegio, incluso estuve llorando a mi madre para que hiciera gestiones para ingresar antes de tiempo, debo decir que a mi me esperaban tres hermanos en el Colegio, pudieron ser cuatro pero mi hermano Alfredo se iba a Valdemoro al ingresar yo, incluso herede su número el 406, además tuvimos la suerte de que mi madre vivía en la calle Colombia a donde llegamos desde Pamplona, eso facilitó mucho la estancia en el Colegio pues la cercanía de mi familia y la compañía de mis hermanos suavizó y mucho dicha estancia.

    • Miguel Angel . dijo:

      Luis, los que teníais la madre por alli, erais la envidia del resto. Recuerdo a tu madre cuando iba a visitar a tus hermanos (Epifanio es de mi época , Alfredo -aunque despues como bien dices se marchó a Valdemoro-, y creo que había otro pero no recuerdo su nombre.

  13. Eduardo Tejero dijo:

    Hacia tiempo, que no me había sentido tan emitivo con estos recuerdos; que me has traido ha la memoria. Y me hace recuperar el sentimiento de los que consideraba mas alla de lo que es el hermano / a de sangre.
    Agradezco a la publicación de esa carta, la recuperación de lo que creía perdido; por distintas razones.

  14. Miguel Angel . dijo:

    Juan Manuel, es tu carta pero también es mi carta y supongo que la de muchos de los que pasamos por Infanta.
    Es el sentimiento de desesperación de un chiquillo que además de perder a su padre, es alejado de su familia, de su entorno, de sus amigos y sobre todo de su madre, la única persona capaz de dar el doble de cariño a ese niño desarraigado. Es un llamamiento angustioso que me recuerda mis primeros días en el Colegio, hasta que ¡oh milagro! Infanta comienza a decir que ese es tu sitio, que no estás con tus hermanos de sangre pero que has encontrado muchos hermanos que son como tu, que son tu paño de lágrimas, tus confesores, tus apoyos, tus valedores y que todos ellos, suplen en parte lo que hemos perdido en el terruño familiar.
    Infanta se agiganta y poco a poco, sin darnos cuenta nos sentimos integrados y formando parte de él.
    A día de hoy, tal vez debido a lo avanzado de la edad que nos hacemos mas sensibles, mi recuerdo para los compañeros que fueron y otros a los que no conocí porque vinieron antes o despues, es de cariño fraternal, porque al fin y al cabo, todos estuvimos en el útero de Infanta.
    Me ha gustado tu carta, me has recordado a mi.

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