2014 ¡¡Maldita Pala Excavadora!!

TITULO ¡¡Maldita Pala Excavadora!!
AÑO 2014
PROTAGONISTAS Laureano González Rodríguez
AUTOR Laureano González Rodríguez

En sus cien años de existencia, por el Colegio de Huérfanos de la Guardia Civil “Infanta María Teresa”, desfilaron miles de niños. El orfanato quizás no fue el más adecuado para muchos de ellos, que al sentirse abandonados en un mundo inhóspito, duro, donde el hambre, el frío y, especialmente, la ausencia de cariño, les hizo parecer seres sin alma. A veces, auténticos lobos en la lucha por la supervivencia. Otras veces se sintieron niños inocentes y frágiles, marcados por la desesperación y la soledad. Algunos no supieron sobrellevarlo y acabaron mal. Sin embargo, la mayoría logramos superar, de una u otra forma, las adversidades, poniéndonos una coraza para sortear todas las adversidades, para hacernos inmunes al sufrimiento y a la soledad, aunque debajo de ella latiera un corazón desgarrado, herido y falto de amor. De todas formas, aunque duras, esas vivencias nos forjaron, crecimos, maduramos y nos convertimos en hombres de bien. Quien no ha afrontado la adversidad no conoce su propia fuerza.

Para un niño crecer sin familia es su peor castigo. Haber sido educado por personas desconocidas y en algunas ocasiones sufriendo malos tratos a base de (capones, ostias, tirones de orejas, poliburots, etcétera… mostrándonos todo el repertorio educativo de la posguerra) situaciones francamente muy duras. Es una realidad que hoy día sigue habiendo niños huérfanos y es hasta probable que sigan existiendo los malos tratos…, pero esos niños ya no tendrán, como nosotros, esa CASA que les cobije. El hospicio nos dejó huella en nuestras vidas, nos dejó algo grabado en nuestras mentes, una espinita clavada en nuestro corazón, hasta el punto que hace a muchos volver a cruzar sus puertas cuando tienen la ocasión, para, por un momento, viajar en el tiempo, andar por sus pasillos, mirar por sus ventanas hasta que el fuerte abrazo de un buen amigo de la infancia logra despertarnos… Este año, los asistentes al evento de confraternización anual, han podido percatarse de que el Colegio de Huérfanos “Infanta María Teresa” ya no existe…, que ya no queda nada…, que son solo los recuerdos, las anécdotas y las fotografías las que nos dan la oportunidad de recordar cómo fue aquel lugar. A pesar de todo, no es en la prosperidad, sino en las etapas turbulentas que te depara el destino, cuando te reencuentras con tus mejores amigos.

Fue una experiencia inolvidable para todos, pero no tan trágica como pudiera parecer. Cada uno la vivió de distinta manera. Ni todo fue blanco ni todo fue negro. La educación y la formación fue bastante buena…, surgieron hombres inteligentes, algunos hasta brillantes. Hubo días de tristeza y de carencias, pero también hubo muchos momentos de juegos y de risas. Por suerte éramos niños, y los niños son capaces de reír hasta en las circunstancias más adversas. Por eso es entendible el manto de protección con el que hemos envuelto a nuestros hijos, tratándoles con gran amor y cariño. Inculcándoles unos valores dignos de la mejor herencia. La verdadera amistad, al final, surgió del Colegio, llorando y riendo juntos, aprendiendo a sufrir por el dolor de otro compañero, esforzándonos en encontrar el auténtico compañerismo. Solo de esa manera, pudimos valorar la importancia de aquellos huérfanos que supieron estar a nuestro lado llenando una importante etapa de nuestras vidas.

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Una respuesta a 2014 ¡¡Maldita Pala Excavadora!!

  1. Anónimo dijo:

    Gracias Laureano, has llegado al alma de aquel crío que tubo que dejar su madre con todo su dolor y que se quedo allí sin entender nada. Es verdad, cada uno lo vivió y sintió de forma diferente. A mi me toco vivirlo al principio con mucho dolor, tanto que caí malo y estuve dos meses en la enfermería. Después de esa fase me revelaba continuamente contra el sistema, abusos, castigos y un largo etc. Esto me suponía tortazos, plantones, domingos y otro largo etc. Hasta que punto me revelaba, que teniendo catorce años en 8 de EGB le arree un puñetazo a un inspector que se llamaba Justo. Esa fue mi respuesta a tanto sinsabor.
    Y entre medias… grandes y bonitas historias, risas… y amigos.
    No se si coincidimos en el tiempo, yo soy Retamero y estuve del 72 al 77.
    Un abrazo y gracias por tus letras.

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