1912-2015 Acompáñame….(parte 3)

TITULO Acompáñame….(parte 3)
AÑO 1912-2015
PROTAGONISTAS Todos
AUTOR Juan Manuel Orozco

…..continuamos dejando atrás la zona de entrada a las pistas deportivas y comenzamos a caminar por la carretera secundaria y paralela a la principal del colegio. A mano izquierda en la parte inferior y a lo largo de un buen número de ventanas, está el ya mencionado comedor de mayores, sobre él, más aulas de primaria.

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A mano derecha, caminamos un poco dejando de lado la pista de baloncesto y nos encontramos con un edificio que difiere de la construcción del edificio central y que alberga una serie de estancias muy visitadas por los huérfanos.

La primera de ellas, la conocida como enfermería, entrabas por la puerta y creo recordar que había un pasillo y al fondo las escaleras que subían a la primera planta, solo el acercarse a ellas te hacia percibir esos olores tan típicos de los dispensarios de antes, mezcla alcoholes con mercrominas y agua oxigenada aderezado con alguna pastilla o la cera de los supositorios, sin olvidarnos del linimento cura todo que era administrado para cualquier golpe o contusión. Creo que llegue a especializar mi olfato y conseguir saber a que huele una inyección o una jeringuilla solamente con sacarla del cajón, sin mirar. Una vez en la parte superior, solamente con dichos aromas ya te entraba un poco el pánico, especialmente al pasar por aquella sala con sillón de barbero y que hacía las veces de “Clínica Dental” y que se limitaba a sacar cualquier pieza que estuviese picada con o sin infección, pero hoy tenemos suerte, no es martes y el dentista no está.

Pasamos a otra sala y vemos el nombre en la puerta “Sala de curas”, la primera vez que la vi, mi primer pensamiento fue “cuantos curas habrá en este colegio” hasta que posteriormente vi que era parte de la enfermería, donde te hacían unas primeras curas o revisiones antes de ingresarte.

Al otro lado de la sala de curas, los aseos, de taza y siempre limpios, unos lavabos y creo recordar que un par de duchas, pero no estoy muy seguro.

Y por fin, la enfermería, una sala amplia con diez o doce camas blancas, con su colcha también blanca y sus mesitas compartidas. Había una televisión y solían circular tebeos para pasar las largas horas de ingreso. Creo recordar que la visita médica era sobre las 10:00 y a continuación la inyección o el alta. Las señoras de la enfermería solían tener un trato exquisito con los huérfanos, estaban hechas de una “pasta” especial.

Ya hemos hablado de la enfermería y de sus pros y contras y que resumo de forma muy breve.

  • Pros = Comida abundante y postre natillas, dormir, ver la TV y leer todo el día.
  • Contras= No poder salir de allí y especialmente, la inyección diaria.

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Salimos cargando nuestros pulmones de aire “normal” o incluso de una buena calada de un cigarrillo si éramos mayores, todo valía con tal de sacar de nuestros pulmones aquel aroma tan característico de la enfermería, parecía que tenían huérfanos metidos en un frasco en formol.

Continuamos por el mismo lado de la calle y seguimos teniendo el comedor de mayores y las clases de primarios a nuestra izquierda, tras unos escasos 20 metros, encontramos otra puerta, “VESTUARIO” donde íbamos a por la ropa, allí recogimos nuestro primer vestuario y posteriormente íbamos cambiándolo a medida de que se nos rompía o nos quedaba grande siempre y cuando estuviese dentro de los plazos establecidos para cada prenda y que escrupulosamente el Subteniente Lasuncion se ocupaba de marcar con su lapicero en una manoseada libreta.  No he encontrado ninguna foto en la que se vea la puerta, pero era similar a la de la enfermería, entrabas y un pasillo y al poco había un mostrador y lo que se imaginaba un almacén repleto de ropa y cajas de zapatos, también tenía un aroma especial, olía a nuevo a ropa y calzado nuevos.

Avanzamos un poco más y a mano izquierda nos encontramos con la puerta de acceso al patio central seguida de las ventanas del gimnasio, después, llegamos a uno de los lugares más frecuentados por los huérfanos, “El bar de Quinito”, judío por naturaleza pero gestor impecable del bar. Cada uno, cuenta la historia del Infanta como le toco vivirla y a mí el bar de Quinito me dio muchas alegrías, a día de hoy y cuando recuerdo los famosos bocatas que allí comíamos, mi mujer no puede contenerse y suelta un “ya estamos con los bocatas de Quinito”. El local sufrió alguna modificación estando yo en el colegio, lo que recuerdo de el es según entrabas a mano izquierda estaba la cocina seguida de un mostrador que hacia esquina y continuaba casi hasta mitad de la estancia y luego se hacía más bajo, para estar sentado.  Luego y pegadas a la pared un par de máquinas de flippers y junto a la ventana el futbolín,  este último era distinto a los de Oviedo era más pequeño y manejable y los jugadores no tenían piernas y eran de madera.  También había 4 o 5 mesas con su correspondientes silla repartidas por el local, fuera en la “terraza” según la climatología bien se podían usar sillas o cajas vacías de las diversas bebidas del bar.

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acom4Aproximadamente frente al bar, se encotraba la entrada a la leñera o tambien denominada traperia, en la pared del frontón se amontonaba leña en grandes cantidades y a un lado trapos procedentes de los deshechos de la ropa de los huérfanos, era un sitio normalmente prohibido, supongo que por los riesgos que tenía. Era solamente frecuentado para ir a buscar pelotas del frontón, por pequeños intrépidos que se estaban iniciando en el “arte del fumeteo” y por huérfanos airados buscando limpiar su honra a base de mamporros que pocas veces llegaban a más de unos empujones y estiramientos de ropa rodando por el suelo.  Hoy convertido en un triste aparcamiento.

Salimos de nuevo a la carretera y nos encontramos a mano derecha con otro edificio, en la primera parte de el está la panadería que abastecía al comedor a Quinito e incluso vendía a gente del barrio o a los propios huérfanos.

acom5No había nada a media mañana comparable a un chusco aún caliente al que le metías unos mejillones o algo de chorizo o incluso sin nada, el chusco a secas sabía a gloria….bueno si, si tenías unas pesetas, uno de los ya mencionados bocatas de Quinito.

Quizás será por la edad en la que estábamos o porque no siempre disponíamos de comida cuando teníamos hambre, pero muchas me vienen a la mente esos bocadillos o muchos de mis platos preferidos del Infanta. Pollo asado, canelones, ensaladilla rusa, la salsa del ragú, las famosas croquetas….

Quizás será por la edad en la que estábamos o porque no siempre disponíamos de comida cuando teníamos hambre, pero muchas me vienen a la mente esos bocadillos o muchos de mis platos preferidos del Infanta. Pollo asado, canelones, ensaladilla rusa, la salsa del ragú, las famosas croquetas….

Llegamos a continuación a la vivienda/estanco de los Señores Puertas, pequeña vivienda que en su hall de entrada tenía unas cuantas cajetillas de tabaco y cerillas, vendiéndolos también sueltos. Ya comente en otras ocasiones que fue varias veces víctima de atracos….. nunca pude comprender como había compañeros que podían robar de esa manera a aquella pequeña y encorvada señora.

Salimos del pequeño estanco y de frente vemos la carretera que va a dar a la garita de salida del colegio. A mano derecha tapia y jardines y a izquierda árboles y aulas, laboratorio, etc.

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Acabamos esta pequeña parte, pero he querido hacerla así para ir cogiendo fondo y prepararnos para la última entrega que volverá a comenzar en la puerta principal y recorrerá las zonas que nos faltan.

Hasta pronto……………….

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