1970 -79 Talleres vs Bachiller 2.0

TITULO Talleres vs Bachiller 2.0
AÑO 19707-1979
PROTAGONISTAS Todos
AUTOR José A. Martín Rodríguez

Nota de JM Orozco, como era de esperar, el relato de “Talleres Vs Bachiller” dio bastante de que hablar e incluso J.A. Martin Rodríguez no quiso dejar pasar la oportunidad y dar su punto de vista sobre el tema, la diversidad en el Infanta era enorme y los matices que aportamos cada uno de nosotros son fundamentales para tener el mayor número de puntos de vista sobre el asunto, no me enrollo más, solamente comentar que disfruto mucho cuando escribís, siempre despertáis alguna cosilla que yo tenía olvidada o que recordaba de otra manera. Puedo deciros con total certeza que hoy conozco mucho más la vida que se llevaba en el Infanta que hace cuatro o cinco años. Os dejo con el relato de Martin Rodríguez.

Hola a todos los huérfanos,

En primer lugar y para situar en el tiempo todos estos recuerdos, yo fui al colegio en el año 1970, en octubre, me pusieron en 1º de bachiller B, en mi clase estaba Cardoso, Pereda, Pecino el mayor, Agustín Sáez López, el mayor, el hermano de Jerónimo, hago referencia a este último debido a que después, al año siguiente estuve en el mismo curso, que no en la misma clase, con su hermano). En el A, estaban, entre otros y que me perdonen los que no me acuerdo, Cerredelo, Vida, Monzón, Hernández, Espinazo (el hijo de nuestro entrañable profesor de gimnasia, el chapas, nunca he conocido una persona con su sarcasmo y ese sentido del humor negro), etc.

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Yo tenía diez años, era el pequeño de cuatro hermanos, el niño “mimado” de mi madre, jamás había estado fuera de casa. Mi primer curso fue un desastre, en términos académicos, suspendí todo menos gimnasia, religión y FEM (Formación del Espíritu Nacional, tan denostado hoy en día, a mí no me quedó ningún trauma, lo juro), me tiré todo el curso escribiendo a mi madre todas las semanas diciéndole que me quería ir del colegio. Después me enteré, con el tiempo lo mal que se lo hice pasar a la pobre, espero… seguro me habrá perdonado.

Después de 1º de Bachiller, me quisieron pasar a talleres, mi madre tuvo que hablar con D. Manuel Carrascosa, el Director. Paso a Talleres Agustín Sáez López, siempre mantuve mi amistad con él, hasta que se marchó a Guardias Jóvenes, no de igual forma, porque tanto el como yo, salíamos con nuestro amigos de clase, yo incluso era bastante amigo de su hermano Salvador, cuando al año siguiente, este vino al Infanta. Pero jamás la perdimos, cuando nos encontrábamos por el colegio nos saludábamos y nos contábamos nuestras cosas.

Estaba horrorizado ante esta posibilidad, la de pasar a talleres, debido al mal concepto que teníamos de ellos, los que no estábamos en Talleres. Me acuerdo de Vidal Comí el mayor, Aguilar Mediano y pequeño, no es que fueran malos o bronquistas, ni nada de ello, pero si gritaban mucho a la hora de entrar al comedor o cuando estábamos viendo un partido de futbol o balonmano, les teníamos pánico como se nos quedaran mirando, jamás vi que pegasen a nadie, aunque si es cierto que alguna vez se burlasen de alguien, hoy en día me doy cuenta, que era más mi subconsciente que lo que realmente pasaba, que las burlas fueran más o menos hirientes. Si es cierto que eran un tanto especiales, un poco más brutos o menos “modositos” y “sensibles”, todo ello sin ánimo de molestar u ofender, era mi percepción.

Recuerdo un detalle que me llamaba poderosamente la atención, todos ellos llevaban en los bolsillos, los lápices, gomas, sacapuntas, bolígrafos y demás enseres, debido a que si los dejaban en clase, les “desaparecían”, a mí, o a cualquier huérfano, en clase de Básica (EGB), que es de lo que yo puedo hablar, puede que me desapareciera puntualmente un lápiz o algo, pero normalmente no “desaparecían” las cosas.

Me hicieron repetir 5º de Básica, en el B, ahí coincidí con Pedro Merino, Cesar (+), Manuel Moral (+), Muñoz, Lolu Herrera, Pepe y Fernando Moreno Gil, con, Orozco, aunque creo que tú te incorporaste ya en 6º, si no recuerdo mal, Benito (era su hermano mayor el que se llamaba así, se apellidaba Iglesias, era gallego), Mencía, después se iría a Guardias Jóvenes, Nosti el pequeño, del curso del A, no recuerdo a nadie excepto Biempica, el pequeño, y Blanco Moreira, del C, si, Salvador Sáez López, el mediano, Comí el pequeño, Rodero, Salas, el pequeño, Navarro, Mario (+), perdón de los que no me acuerdo, cuarenta y tantos años, desde entonces.

Pasé 5º, 6º y 7º, en este último curso suspendí química y mates, tuve un comportamiento regular con el profesor de química el “calisay”, por no decir gamberro (me disculpo por ello, si leyera esto), me examiné en septiembre, no nos quisieron enseñar los exámenes, ni a mí, ni a los hermanos Moreno Gil, que yo recuerde. Yo había estado todo el verano estudiando.

Nos pasaron a Talleres, éramos ya unos “tallerinos”, a José y Fernando Moreno Gil, Vidal Comí, el pequeño, Morales Reina, Blanco Moreira, Paniagua, nos pasaron con un profesor, no recuerdo como se llamaba, no hubiera pasado una revisión psiquiátrica, seguro. Al mes o así, nos pasaron a 1º de FP, a todos los nombrados varios renglones arriba, quedándose con el profesor anteriormente citado el resto; Biempica, que prefirió quedarse, Emiliano, y otros 15 o 20 huérfanos más.

He de decir que para nosotros, nos supuso un choque psicológico, al hacernos sentir “diferentes”, nos sentimos también un poco engañados, por el hecho de que no enseñaron los exámenes de septiembre, de hecho había compañeros con peores notas en 7º.

Pero he de decir que también hizo que desde un primer momento quisiéramos ser diferentes a como era Talleres hasta entonces, no porque fuésemos mejores o peores, sino que no nos gustaba como hasta entonces nosotros mismos teníamos un concepto de donde estábamos nosotros ahora, y ¿cómo lo demostramos? pues para empezar quisimos pintar nuestra propia clase, con lo que en principio chocamos con D. Francisco Arquero, que era el Director de Talleres. Pero ante nuestra insistencia, nos lo permitieron y cuando vieron que lo hacíamos bien, solicitamos tener la clase cerrada con llave, la cual la portaba el delegado de clase, con lo que ya podíamos dejar nuestro material escolar dentro de clase. En principio fuimos tachados de “pelotas” por el resto de huérfanos de Talleres. Después se normalizo la situación cuando el resto vieron que funcionaban mejor las cosas.

En cuanto a nuestra relación con los de Bachiller o “bachillerinos”, he de decir que jamás me sentí discriminado, seguí teniendo amistad con los que la había tenido anteriormente, no de igual forma, debido a lo explicado anteriormente, en el ”Infan”, te juntabas normalmente con los de tu clase escolar. Recuerdo que yo estaba en el equipo de Balonmano del colegio, antes y después de estar en Talleres, también Vidal Comí, Manuel Moral, Javier Muñoz, y tanto en el equipo, como cuando nos desplazábamos con él nos lo pasábamos muy bien, Reinando un gran compañerismo, nos daba igual que en el asiento de al lado estuviera uno de bachiller o de talleres, y si nos veíamos por el colegio nos saludábamos sin ninguna cortapisa, al menos por mí parte, y de igual forma lo sentí cuando hablaba con Cerredelo, Hernández, Monzón, Facundo, Benito, Navarro o cualquier compañero de Bachiller, del equipo.

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Había algunos “privilegios” que teníamos, por ejemplo, éramos los encargados en el cine del “Infan” de que todos estuvieran sentados en sus sitios a la hora de empezar el cine, los acomodadores por decirlo de alguna manera, éramos los de “Orden y Gobierno”, creo recordar que se llamaba así. Eso nos daba el privilegio de poder salir los jueves después de clase, hasta las 12 de la noche, cuando estabas en 3º de FP.

Jamás tuve ni enfrentamiento ni discusión alguna, con los de mi antiguo curso de bachiller, es más recuerdo una vez en el comedor, que había un inspector, no recuerdo el nombre, muy chulito, que le dio un bofetón a un huérfano, sin motivo aparente alguno, no pasó nada, pero por segunda vez volvió a pegarle a otro huérfano, esto era en el comedor de mayores, nos levantamos unos cuantos, tanto de bachiller como de talleres a recriminarle la actitud a dicho inspector, a pesar de que a varios nos tomaron el nombre, nos fuimos todos sin que nadie nos dijera nada a hablar con don Manuel Carrascosa, contándole lo ocurrido, no nos pasó nada a nadie, al poco ese inspector dejo de aparecer por allí.

Si he de decir, que desde que pasamos a talleres, todos así lo hicimos, nos propusimos sin decirlo que no íbamos a ser como hasta ahora habían sido las actitudes que nosotros habíamos sentido como “tallerinas”, no éramos mejores ni peores, los tiempos estaban cambiando, no sé si para bien o mal, no lo sabremos nunca.

Es verdad que tenían fama de que eran amigo de lo ajeno, yo nunca vi quitarle nada a nadie, cuando nosotros pasamos a 3º de FP, ya no había llaves en las clases, estaba abiertas siempre, y guardábamos los bolígrafos en nuestras aulas, todos los años nos pintábamos nuestras clases nosotros mismos.

Teníamos profesores que hasta entonces no conocíamos, el Tte. Coronel Soro, (tenía un hijo en la clase A de bachiller, tan buena persona como su padre) una de la personas más humanas, que he conocido. El “LocoPari”, profesor de dibujo, un loco maravilloso, hacía que el dibujo técnico fuese una diversión total, se reía de todos, incluido de sí mismo y se partía el culo y nos los hacia partir a los demás. El profesor de tecnología, no recuerdo su nombre, me avergüenzo por ello, pero me he acordado de el a lo largo de la vida, por las cosas y ejemplos que nos ponía, el tío más serio del mundo, jamás le vi reírse, uno de los profesores mejores que he tenido. D. Francisco Arquero, a este si le conocisteis los de Bachiller, en Talleres daba Lengua y Literatura, a pesar de la materia, jamás me reí tanto como en sus clases, lo amena que lo hacía con los literatos españoles, y con el cariño con el que hablaba de ellos, si no fuese por él, es posible que solo hubiese leído tebeos, Marcial Lafuente Estefanía, que por cierto también leí, y tebeos porno, de enorme circulación entre los jóvenes adolescentes, que entonces éramos, jajajaja.

Me fui del Colegio en 1978, guardo un gran recuerdo de las personas que por allí encontré, mi hermano estuvo unos años más, tanto el como yo cuando hablamos sobre nuestra estancia en el “Infan”, siempre nos sale una sonrisa.

Esa es mi visión sobre los Talleres y Bachiller, desde los dos lados en los que viví en mis carnes y de los que me siento orgulloso de haber pasado y de conocer a las personas que conocí y las vivencias por las que pasé.

Me acuerdo de personas que ya no están con nosotros, y en las circunstancias en las que nos dejaron, y el orgullo de haberlas tratado y el respeto con las que debemos recordarlos.

Espero no haber sido pesado.

Un abrazo a todos.