1977 ¿Era huerfano Carpanta?

TITULO ¿Era huerfano Carpanta?
AÑO 1977-1979
PROTAGONISTAS Huerfanos y Personal de Cocina
AUTOR Juan Manuel Orozco

Apartado especial merece el tema de la cocina en el Infanta, teníamos hambre a todas horas y siempre nos había alguna queja, intentare reflejar mis recuerdos al respecto, sin meterme mucho en otros temas que tienen derecho propio a sus anécdotas, pinches, Señoras, comedor…etc. 

Desayuno, con su café especial y que alguien debería encargarse de recuperar su receta, podríamos patentarlo y venderlo como laxante, al menos conmigo, no fallaba. De lunes a sábado, tocaba café, chusco, paquete de 4 galletas y algo para el pan, mortadela (la menos deseada), salchichón, chorizo, fuagrás, sobrasada, etc., después los domingos y algún día de diario (pero contados) mantequilla y mermelada. Ni que decir tiene, que estos últimos eran los mas deseados, al igual que los de untar y el chorizo. Yo recuerdo que mojaba en el café hasta el bocata de chorizo.

Los días grandes, Pilar, etc., ponían chocolate con cuatro churros y un suizo, estaba bien para variar, pero llenaba mas el chusco bien untado y mojado en el café.

Recreo de por la mañana, aquí supuestamente debíamos comer algo de lo del desayuno pero solo algunos previsores guardaban algo, otros, los mas afortunados o ahorradores, tenían acceso y por un módico precio a los fabulosos bocatas del Judío, de chistorra, de morcilla de chorizo, de boquerones, etc.……nunca he vuelto a comer un bocata de tortilla francesa como los que hacia, creo que le añadía algo de leche a la mezcla y salían deliciosos.

Comida, aquí había de todo y para todos los gustos, pero había una serie de platos estrella que merecen cuando menos un pequeño comentario. 

Canelones, magníficos, no he vuelto a comer unos ni parecidos, ni en buenos restaurantes italianos.

Pollo asado, demasiado, con su rica salsa y las peleas que había por como colocaban la bandeja para hacer el reparto de las pechugas que todos queríamos, había pinches que sabían la maniobra y en un giro de muñeca de última hora cambiaban el reparto.

Ragú,  muchas bandejas volvían con casi toda la carne para la cocina ya que tenía bastantes nervios, pero patatas y salsa era de lo mas buscado en los carros que retornaban y pasaban de mesa en mesa para mojar pan en cantidades industriales.

Filete Ruso, Al principio, en las primeras veces que lo comí, no llegué a entusiasmarme, pero con el tiempo, se convirtió en un clásico que desde que deje el Infanta no he vuelto a comer y me gustaría hacerlo,

Riñones al Jerez y bacalao a la vizcaína, obras maestras del CHEF Vizcaíno y que solo se han sido apreciadas con el paso de los años, como los buenos pintores.

Paella,  No estaba mala, se dejaba comer, solo que yo prefería menos cascara y mas arroz, típica de los domingos y fiestas, en ocasiones especiales, ponían platos de entremeses.

En resumen, las comidas estaban bien, alguna vez cuando tocaba pote gallego y menestra, pasabas algo de hambre, pero por lo general, bien.  Además la media botella de vino (rioja, ribera del Duero o similar) que nos ponían a veces te ayudaba a olvidar que quedabas con hambre.

Merienda.

La ventana en el vértice entre el comedor de pequeños y mayores era el sitio donde se repartía y salvo un par de excepciones, siempre se realizaba allí la entrega de bocatas, la piedra ya estaba desgastada de tanto chusco y chocolate que circulaba por allí, era lo habitual, el quesito también era de los típicos y si te agenciabas dos, podías hacer un bocata con fundamento, pero también había excepciones y alguna vez tocaba chorizo o salchichón.

Si eras un poco agililla, podías llegar a repetir y si le caías bien al pinche te podía dar dos raciones de chocolate, gracias “Mortadelo” (no recuerdo su nombre) por todas las que me diste de mas.

Cena, la que mas quejas se llevaba, en especial sus purés, sus pescadillas enrolladas y merluza rebozada con 4 hojas de lechuga, nosotros queríamos patatas y patatas.  Si tenías una lata de mejillones, acudías solo a cenar a por el pan y luego bocata al canto, de la lata no quedaba ni gota del líquido.

Hoy y mirado con la perspectiva de los años, vemos que además de las cinco comidas diarias que tan en auge están ahora, nos daban una dieta equilibrada y que fuera del Infanta muchas veces nos hemos acordado, quizás si que tenia algo de carencia en derivados lácteos.

Al igual que con el café, no se si alguien tiene acceso a las recetas con las que se cocinaba, seguro que unos cuantos de nosotros intentaríamos imitar alguna de aquellas comidas.

Que sirva este escrito como pequeño homenaje a cocineros, señoras y pinches que tanto trabajaron por nosotros y tanta paciencia que tuvieron.

10 respuestas a 1977 ¿Era huerfano Carpanta?

  1. Angel Agraz Hernanado dijo:

    Habeis escrito sobre Ramón Soriano Sánchez y despues de leer a Tomás lo bien que ha descrito a Ramón, solo añaddir que yo también comparti su amistad, ya que ademas de estar en mi curso en Formación Profesional, nos teniamos mutuo afecto, ya sabes, te llama la atención cuando te cruzas con buenas personas y Ramón lo es y mucho. A Domingo solo decirle que Ramón vivie en Almeria, cerca o en el pueblo de los escenarios de las peliculas del Oeste, (no me sale el nombre) y que el apelativo de Carpanta, era mas en su hermano José que en él. Y que habeis omitido su paso por el glorioso cuerpo de Paracaidistas en el cual cumplió, no sé si haciendo la mili o voluntario, seguramente para hacerla. Domingo, si ha acudido a las reuniones del Infanta, por lo menos un par de veces, porque a mi me da mucha satisfación verle. Un abrazo a todos

  2. Anónimo dijo:

    En los años 50-60 lo mejor, las croquetas.
    Pero nada que ver con lo que comentas.

  3. TOMÁS SUÁREZ PASCUAL dijo:

    ALGO SOBRE RAMÓN SORIANO SÁNCHEZ. (Seis más con él)
    La verdad es que no se por donde empezar, voy a tratar de ceñirme sólo a hacer un pequeño comentario sobre mi intimo amigo, Ramón Soriano Sanchez, “Carpanta”, me imagino que todos, bueno los más veteranos del Infanta sí, los más “reclutas” seguramente no, ¿Sabéis quien era Carpanta? pues era un personaje de los tebeos, así se llamaban entonces, este personaje era famoso porque su hambre era insaciable, deducción, algo tendría que ver no sólo con nuestro amigo Ramón, sino también con su hermano José, (ya fallecido) ambos eran los “Carpanta” pero el más conocido era Ramón. Mi amigo y compañero de muchos años en el Parque, Domingo, (un portento de memoria) ha descrito en síntesis lo que fue Ramón, pero matizo, no fue fraile franciscano, sino dominico, y estuvo como tal en el colegio Santo Domingo (en Ocaña, claro) yo conservo la carta que me envió cuando tomo los hábitos, fue para mi algo muy emotivo y nostálgico, después estuvo “destinado” en los dominicos de Alcobendas, más tarde, por razones que no tengo ningún derecho a hacer públicos, se salio de la orden de los dominicos, por lo que no voy a extenderme en este tema.
    Yo siempre tuve contacto con Ramón, incluido en la actualidad, esta mañana me ha llamado, es una excelente persona, siempre apegado a su Infanta. Ramón nació en enero de 1942, asea que tiene actualmente 78 años, nueve meses más que yo, éste fue su principio, pero su final, en unión de su hermano, Magarín y yo mismo, como alumnos del Infanta, fue el siguiente: Cumplimos la edad reglamentaria para permanecer en el Infanta: Enrique Gómez Magarín, José Soriano (+) hermano mellizo de Ramón, éste y yo mismo. Por lo que a mí respecta, podía haber causado baja del colegio, al cumplir la edad reglamentaria, no tenía ningún problema, mi madre tenía un pisito de protección oficial en el barrio de la Elipa, pude haberme marchado, pero supuse que si subía a ver a D. Manuel para decirle que me iba, seguramente hubiera “levantado la liebre” y llamaría al resto de “mis amigos cumplidos” y lo probable es que a ellos también les hubiera dado la baja. Ellos no tenían a donde ir y yo permanecí con ellos, que eran mi familia, hasta que…con todo nuestro dolor, tuvimos que marcharnos. Allí se acabó la estancia, pero jamás el recuerdo.
    Los cuatro estábamos trabajando en distintas empresas y regresábamos a dormir al Infanta, así (con el mayor nuestro silencio) fueron pasando los meses tantos, hasta que un “buen” día D. Manuel Carrascosa, nos vio llegar juntos al colegio, cuando él salia, se puso en frente de los cuatro y nos dijo, una frase lapidaria que nunca olvidaré: “Queridos, vosotros ya estáis cumplidos, el lunes no os quiero ver por aquí” fueron sus últimas palabras hacia nosotros, sin preguntas y lógicamente sin respuestas. No quiero hacer ningún juicio de valor sobre este tema, porque no se puede juzgar lo que se desconoce. Por mi parte ni guardo rencor a nadie ni a nada que pueda asemejarse, sólo quiero decir que me siento recompensado y agradecido, por todos los muchos años que en el Infanta estuve compartiendo con todos, una importante parte de mi vida, y además por haber podido estar unos cuantos meses más con mi familia “mis amigos cumplidos” Un abrazo amigos pero con deseos de salud, que estos tiempos lo aconsejan más que nunca.

    • Pedro Merino dijo:

      Estamos intentado recopilar información de los colegios. Veo que has estado en OCAÑA. Nos pues preparar algo sobre el colegio: Fechas que opero, motivo del cierre, quien lo gestionaba, como era la vida allí, numero de alumnos, etc..
      Si puedes eme lo mandas a pmerino@meyss.es

      • TOMÁS SUÁREZ PASCUAL dijo:

        ALGO SOBRE EL COLEGIO SANTO DOMINGO DE OCAÑA
        Amigo Pero Merino y “compa” como dice nuestro mutuo amigo Calleja, voy a intentar exponer lo que tu me has sugerido, decir algo sobre el Colegio de Ocaña, y lo hago con todo el cariño del mundo, no exento de dolor por los que ya no están con nosotros y con la nostalgia lógica de los muchos años ya pasados y que ahora los hago presentes, recordando mi paso por aquel Colegio de Ocaña.
        He recopilado algunos datos históricos que aquí comparto con todos vosotros, por mi edad actual, casi 78 años habrá pocos compañeros que con los que tuve la suerte y el honor de compartir aquellos duros e intensos años. Yo ingrese en el Colegio de Ocaña el 23 de Octubre de 1952, es decir cuatro años después de que el primer huérfano entrara por aquella enorme puerta, así la vi yo a mi llegada, de aquel vetusto edificio. Pero no quiero aburrir “al personal” con mis propia vivencias, tal vez lo haga en otro momento, por eso, al menos en esta ocasión me limitaré a plasmar unos datos históricos.

        La Guardia Civil en el año 1948 envió varios comunicados a distintas Congregaciones Religiosas, proponiéndolas la apertura de UN COLEGIO DE HUÉRFANOS, y entre las propuesta recibidas, la Guardia Civil aceptó la realizada por el Padre Vicario de los Dominicos (Orden de Predicadores – Misioneros de Ultramar) llegando a un acuerdo con la Asociación de Huérfanos de la Guardia Civil, de firmar un Contrato de Concertación.
        El Colegio de huérfanos, así se decidió, se instalará en Ocaña (Toledo) debido a sus buenas comunicaciones, sin olvidar la Magnífica construcción de sus Edificios, alabados por los Arquitectos de la Guardia Civil, en especial el cierre del techo de la Galería Superior y la Amplitud y Ventilación del Dormitorio.
        El contrato de concertación se firmo el mes de Agosto de 1948, firmando por la Asociación de Huérfanos de la Guardia Civil el Coronel Sanches Acerín y por la Orden de los Padres Dominicos el Padre Vicario Fr. Mauricio Andres.
        Las condiciones fueron: “El contrato, es rescindible por una y otra parte a voluntad, a condición de avisar con dos meses de antelación, la decisión de rescindirlo”.

        – La Inauguración del Colegio de Huérfanos, fue el día 17 de Octubre de 1948.
        -El primer Director del Colegio Santo Domingo fue el Padre Faustino Rengel.
        -El primer alumno en llegar al Colegio en Ocaña fue: Alfredo Borque Palacin, (procedente de Huesca). (Le recuerdo perfectamente, entre otras cosas porque era unos tres o cuatro años mayor que yo)
        -La edad del los alumnos en la fecha de ingreso fue entre los 7 y 11 años de edad.
        -La condición imprescindible para Ingresar, era ser huérfano de la Guardia Civil.
        -El número de alumnos en el curso 1948-1949, fue de 136 alumnos censados.
        -El número 1 se asigno al huérfano: Esteban Bejarano Velez (fallecido en el Colegio Infanta María Teresa) también le recuerdo.
        -El número 200 se asigno a: Francisco Vieito Rodriguez.

        Nunca fuimos 200 alumnos en el Colegio de Ocaña, (yo tenía el número 195) que anteriormente lo tuvo adjudicado Santos Santiago “El Petrino”, que estudió Magisterio en el Infanta, perdiendo dicho número al pasar al Infanta, pero en el Colegio estuvimos en total 238 huérfanos de la Guardia Civil.
        La filosofía del Colegio de Ocaña, fue que los alumnos no estábamos obligados a ser Guardias Civiles.
        Y así pasaron aquellos inolvidables años, y allí compartimos grandes penurias y grandes sentimientos, años que a pesar de nuestra corta edad nos marcaron, al menos a mi, para el resto de nuestras vidas, pues yo estoy convencido que la fortaleza en las personas se forja, sobre todo, en las adversidades, porque en ellas se comparte lo más preciado del ser humano EL CARIÑO.
        Y unido a estas letras va un fuerte abrazo para todos, a los que se une alguna lágrima de este aprendiz de “escribidor”.

  4. Domingo Romero dijo:

    Claro que “Carpanta” era huérfano, y lo aclaro:
    A nuestro hermano Ramón Soriano, de la quinta de Tomas Suárez Pascual y compañeros en el colegio de Ocaña, tenia como mote “Carpanta” y su vida estuvo plagada de avatares como la de muchos de nosotros. Ayudante del fallecido maestro Julian de Forja, monje franciscano etc.
    La vida de este hermano del Infanta es, digna de un capitulo aparte.
    De Ramón valoro sobre todo ,su calidad humana, su fe cristiana y su pasión por el Infanta.
    Como dato que pueda hacer mención, fue, que cuando dejo los habítos, se pasó por el Infanta y por el Parque, donde le comentaron que estábamos por allí Tomas y yo. Estuvo varios días conmigo y con la misma discreción que vino, se marchó a su Almeria natal, no he vuelto a saber nada de el, ni ha aparecido por ninguna reunión. De esto hace ya mas de 25 años.
    Si alguien sabe por donde anda, me gustaría enterarme.

  5. César Díaz dijo:

    Como mediopensionista en la segunda mitad de los 60, tengo el recuerdo de que en la merienda era habitual una porción de dulce de membrillo.

    En cuanto a la leche americana, en el mismo período, creo recordar que hubo un tiempo en que, distribuían leche pasteurizada en mono dosis envasada en Tetra Brick y que estaba muy rica. Algunos externos y mediopensionistas traían de sus casas un poco de Nesquik con el que enriquecían el sabor.

    Mi memoria me dice que antes de los Tetra Brick, distribuían la leche pasteurizada en envases de vidrio precintados con aluminio al que se le hacía un orificio para beber, pero no estoy seguro si fue en el Infanta o en otro colegio.

    En Tetra Brick o en envase de vidrio, no tengo ni idea si era leche americana o del país.

    También recuerdo, en esa época , que algunos mediopensionistas traíamos de nuestras casas la cuchara, el tenedor y la servilleta dentro de unas pequeñas bolsas de tela que se compraban o que hacían nuestras madres.

    La fórmula utilizada habitualmente para bendecir la comida en el comedor de los pequeños era, creo que literalmente, la siguiente: “Bendice Señor estos alimentos que vamos a recibir de tus manos generosas. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amen”.

  6. Fausto dijo:

    Hay una cosa clara, que el que llegaba al colegio siendo obeso, en un par de años como mucho estaba con un peso aceptable, es algo que le recuerdo a veces a la gente cuando les hablo de dieta equilibrada (soy enfermero y trabajo en atención primaria). Personalmente en aquellos tiempos tenía bastante sensación de hambre, pero recuerdo que algún compañero decía de mi que prefería regalarme un traje antes de invitarme a comer.

  7. Miguel Angel Barroso Lanza dijo:

    Se nota la evolución. He leido y en el fondo me he alegrado. En mi época para desayunar solo cafe y chusco, sin aditivos. Para comer no habia canelones, ni pollo asado, ni riñones al Jerez (ni siquiera al vino peleón). Normalmente la merienda nos la daban en la comida, con lo cual a la hora de merendar no teniamos nada que llevarnos a la boca salvo las uñas porque nos la habiamos comido en la comida y podia ser un panecillo y una manzana o una onza de chocolate terrosode la marca “Chobil”. En la cena los pures no existian. Hubo un tiempo que a los pequeños (yo ya no lo era) les daban en el recreo un vaso de leche (hecha con leche en polvo) y un trozo de queso americano, pero solo a los pequeños.
    Vamos que me gusta el progreso.

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