1960 A Dios pongo por testigo

TITULO A Dios pongo por testigo
AÑO 1960
PROTAGONISTAS Jesús Mosteiro Álvarez (+), Julio Lira Moreno( +) y  Laureano González Rodríguez
AUTOR Laureano González Rodríguez

chuscoEra un gélido mes de febrero, con días de inmenso frío en los que el viento y la escarcha reinante congelaban no sólo el paisaje del entorno sino ademas helaba las orejas y los dedos de las manos y de los pies poblados de grietas y sabañones de aquellos huerfanitos desamparados, pongamos que pudiera tratarse del año 1960. Fue una de esas tempetuosas noches cuando, después de haber cenado un plato de sopa de letras, un huevo frito en salsa amarilla y de postre una manzanita, todo ello regado con un buen vaso de agua, la gazuza era tremenda y nos esperaban diez horas de hambruna esperpéntica hasta la hora del desayuno. Por lo que nos pusimos de acuerdo tres buenos “elementos”, (Jesús Mosteiro Álvarez (+), Julio Lira Moreno( +) y un servidor, Laureano González Rodríguez), como podrían haberse confabulado otros cualesquiera, para levantarnos de madrugada antes de que viniera el inspector con el silbato a tocar “diana”, y asaltar el comedor de los pequeños para sisarles el pan sobrante que habían, inocentemente, guardado para la mañana siguiente comérselo con sumo deleite.

Así lo hicimos, serían las seis cuando escalamos, a través del patio central, por una de las ventanas que habíamos dejado previamente entornada la noche anterior. Nos provisionamos de unos pocos mendrugos de “chusco” encontrados y fuimos saliendo por el mismo lugar que habíamos efectuado la entrada con total sigilo cuando…, a la salida nos estaban esperando con placentera y morbosa cara de “mala baba” Salvador Solórzano y Evaristo. 

Ya lo tenían maquiavélicamente maquinado aquellos dos engendros y nos llevaron a los tres chavales, que teníamos cara de corderos degollados, hasta la piscina. Nos mandaron que nos desnudáramos, Evaristo con un palo inmenso rompió el hielo que había en la capa superior del estanque, y nos obligaron a bañarnos… 

Yo creo que de esta secuencia se plagió, en la película “Lo que el viento se llevó”, las frases que yo regurgitaba por la boca en mis lamentos: 

“A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar, ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!”

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2 respuestas a 1960 A Dios pongo por testigo

  1. Jose Maria Bastante Sanchez dijo:

    Alejo, compañero, quédate con lo bueno (que hay mucho) y pasa de lo demás, un abrazo amigo.

  2. Alejo dijo:

    Ahora en la lejanía del tiempo pasado, recuerdo que con tiranía y salvajismo nos trataban casi todos los inspectores, que no pensaban que eramos niños hambrientos en periodo constante de crecimiento y no unos delincuentes y además huérfanos carentes de cariño y amabilidad,hoy hubieran estado en los juzgados todos, Dios los habrá perdonado pero yo tengo muy buena memoria.

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